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Exceso de cloro en el agua del grifo. El cloro elimina los aceites naturales, dejando la piel seca y el cabello quebradizo.
Acumulación severa de minerales. El calcio y el magnesio obstruyen los poros y provocan irritación.
Riesgo de contaminación. Metales pesados y químicos no regulados afectan piel, cabello y bienestar.
Lagos, ríos y acuíferos contaminados con pesticidas y residuos industriales.
El cloro y químicos agresivos permanecen en el agua y llegan a tu hogar.
Tuberías oxidadas liberan metales pesados y bacterias.
Contaminantes que irritan la piel, obstruyen poros y aceleran el envejecimiento.